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  • Operación Libertad - Capitulo 2: Cosa del pasado

    Geropio

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    Geropio
    Hola a todos uwu. Les traigo el siguiente capitulo de esta novela, espero que disfruten este capitulo, pronto llega el capitulo 3. Besitos uwu.

    Si alguno se perdió un capitulo, aquí está la lista uwu:

    Prologo: Operación Libertad - Prologo
    Capitulo 1: Operación Libertad - Capitulo 1: Bienvenidos al Paraiso


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    Santi: ¿Cómo que te llamó Castro? ¿Qué te dijo?
    Geras: Me llamó a la noche, como a altas horas de la noche, no esperé que hiciera eso luego de reconocerme, ¿Quizás quiera resolver las cosas?
    Santi: No lo sé, es extraño, no me gusta nada, además es el maldito presidente de la Nación, puede hacer lo que quiere básicamente.
    Geras: Que sea el presidente no significa que me va a usar como una marioneta. Me dijo de hablar conmigo hoy pero no dijo cuándo o dónde, es raro.
    Santi: ¿No le preguntaste nada?
    Geras: No tuve la oportunidad, cuando le iba a preguntar dónde quería hablar, me cortó la llamada, solo mencionó que él me iba a buscar en algún momento, pero no cuando, es medio tonto me parece.
    Santi: O tal vez se quiere hacer el misterioso el muy imbécil.
    Geras: Puede ser, estaré atento a lo que sea… ¿Te molesta si luego Jezabel y yo vamos a tu casa a pasar el rato?
    Santi: Sin problema, un poco de compañía aquí en casa nunca está de más, considerando que papá y mamá siempre estan haciendo otras cosas y nunca están en casa.
    Geras: De acuerdo, si Castro se tarda mucho tiempo en aparecer, le hablaré en otro momento, más tarde te veo hermano.

    Geras cortó la llamada. Estaba en un Starbucks tomando un café y pasando el tiempo. Procedió a dejar la paga del café, se levantó y fue rumbo a la casa de Santi. Tenía un presentimiento de que Castro aparecería en cualquier momento. La casa de Santi era una mansión, sus padres eran bastante adinerados, así que él vivía cómodamente, el único problema era que sus padres casi siempre estaban fuera de la ciudad con sus asuntos. Su padre era dueño de una empresa que elaboraba productos farmacéuticos, mientras que su madre iba por el mundo ayudando a gente pobre en zonas como África o la zona interior de Brasil. Mientras, Santi se quedaba en casa haciendo prácticamente nada la mayoría de las veces, y las otras veces se quedaba hasta tarde mirando una película, jugando videojuegos, a fiestas o disfrutando la compañía de sus amigos.
    Mientras estaba caminando, Geras procedió a llamar a Jezabel para avisarle que iba a la casa de Santiago, pero curiosamente, no atendió y le redireccionó a su correo de voz. Geras se preguntó por qué no atendía, pero de igual de forma le dejó un mensaje.

    Geras: Hola mi amor, te mando este mensaje nomás para saber cómo estabas, y solo para avisarte que iré a casa de Santi, así que, si queres ir dale nomas, yo estaré ahí, y Camila también estará, así que… eso nada más, te amo mucho, cuídate corazón.

    Geras dejó el mensaje, pero una curiosidad le invadió la mente.

    Geras: ¿Castro habrá hecho algo con Jezabel? No… no creo, no sabe ni que es mi novia, pero tiene el poder para hacerlo… No, olvídalo tonto, seguramente solo olvidó cargar su teléfono.

    Geras ignoró esa idea, guardó su celular en un bolsillo de su campera y siguió camino.

    Luego de varios minutos de andar caminando en dirección a la casa de su amigo, Geras ya se encontraba en el Centro, cerca de los edificios de la CIA y del FBI. Mientras esperaba el semáforo para cruzar la calle, un auto se paró cerca de él, el tipo que estaba conduciendo bajó la ventana y le habló directo a Geras. Era un tipo que tenía una gorra de lana, unos lentes de aviador oscuros y una chamarra negra bastante abrigada.

    Misterioso extraño: Disculpe joven… estoy buscando una persona, ¿Puedes ayudarme a encontrarla?
    Geras: Depende, ¿A quién buscas?
    Misterioso extraño: Estoy buscando un chico llamado… Geras, ¿Lo has visto?
    Geras: ¿Castro?

    En efecto, el conductor era ni más ni menos que Castro, estaba disfrazado de una persona normal. Cuando reveló su identidad, se sacó los lentes y le dio una sonrisa a Geras.
    Castro: ¿Quién más sino?
    Geras: Pensé que ibas a venir a charlar en algo más acorde a tu oficio…
    Castro: Prefiero ir más en incognito… ¿Vas a algún lado? Deja que te lleve y mientras charlamos un poco.

    Geras por un momento desconfió de Castro, pensando que tal vez lo podría llevar a algún lado y matarlo, pero luego pensó que, si Castro hubiese querido muerte a Geras, ya lo hubiera hecho. Luego de dudarlo por un momento, aceptó de todas formas la oferta, sin embargo, si intentaba algo Castro, ya estaría preparado.

    Castro: Puedes confiar en mí en Geras… solo quiero charlar, no tramo nada malo contra ti
    Geras: Está bien, ahí subo…

    Geras subo al asiento junto a Castro, se puso cómodo y le indicó donde ir. Castro sacó el freno del auto y empezó el camino.

    Geras: Tengo que ir a la casa de un amigo, queda en Beverly Hills, es una mansión.
    Castro: No sabía que tenías amigos ricos ahora… ¿Cómo se llama?
    Geras: Santiago… sus padres son los millonarios, no él, pero creo que básicamente es lo mismo.
    Castro: Yo que él aprovecho lo que tiene, no todo el mundo lo tiene.
    Geras: Claro, me lo dice el presidente del país que por algún motivo conduce un Honda Civic modelo…
    Castro: Es modelo 2009…
    Geras: El modelo que sea, esperé que ibas a venir en algo más… no sé, ¿Una limusina?
    Castro: Que sea el presidente de la Nación no significa que pueda andar por todos lados presumiendo quien soy, tengo que ser precavido, es un trabajo un tanto complicado y a veces peligroso ser presidente, tampoco quiero terminar como Kennedy.
    Geras: Claro, mejor la discreción desde el asiento de un Honda Civic 2009.
    Castro: Chistoso.
    Geras: Bueno, obviamente no me invitaste aquí a hablar de tu auto, sino de otra cosa algo más importante, ¿Qué cosa?
    Castro: Bueno, sabes que la otra vez cuando di ese discurso te vi, y me impacté al reconocerte porque… ha pasado un largo tiempo desde que nos vimos por última vez.
    Geras: Casi diez años de aquella vez…
    Castro: Sabes… si quieres hablar sobre eso…
    Geras: ¿Piensas decir algo al respecto?
    Castro: Sabes… lo que pasó ese día fue un caos total…
    Geras: ¿No se suponía que tenías todo planeado y calculado? Aparte, tenía 15 años, “Woozie”, era solo un adolescente, ¿Y me usaste para hacer algo de esa magnitud? Se suponía que nos cuidábamos uno al otro, pero me abandonaste, tenías miedo porque sabias que si te atrapaban ibas a salir peor que yo por ser mayor de edad.
    Castro: Lo sé, ¿Ok? No tenía otra opción, si te ayudaba iba a ser peor para ambos.
    Geras: Yo solo tenía 15 años, las leyes no me podían tocar por ser menor de edad. El problema eras vos que tenías 20 años, fácilmente te pudieron haber mandado a la cárcel por lo que VOS hiciste.
    Castro: Más bien NOSOTROS hicimos.
    Geras: No, Castro. Tú dijiste que vaya contigo a hacer algo, te acompañé en el auto a la casa de ese maldito viejo, diciendo que era un amigo y luego de un buen rato apareciste con un montón de bolsas diciendo que eran cosas que él te había dado, y resulta que era dinero que le habías robado. Me usaste y encima me abandonaste cuando escuchaste que la policía se acercaba. Tienes suerte de que no te hayan identificado ni nada, porque si no estarías preso, y yo tengo suerte de no haber muerto de alguna forma cuando yo también corrí de la policía. Simplemente bajaste del auto, te olvidaste de todo, saliste corriendo y nunca más te volví a ver. Ni siquiera quise buscarte luego de eso, porque ya no merecías que te llamé mi amigo, ni que te dirija la palabra.
    Castro: Tanto tiempo pasó de aquella vez… ya no sé qué pensar, pero estoy arrepentido de haber hecho eso la verdad
    Geras: Uno no se arrepiente diez años después. Además, tienes suerte de ser el presidente, porque pudo haber hablado con la policía, pero me parecía que no valía la pena.
    Castro: ¿En serio?
    Geras: Sí… y pronto sabré si hice bien o mal, señor Presidente.

    Luego de un rato de esa charla, Castro llegó a la casa de Santi.

    Geras: Gracias por traerme aquí…
    Castro: No hay de qué… cuídate.

    Con pocas palabras ambos se despidieron, Castro sacó el freno y se fue, mientras que Geras entró en la mansión de su amigo. Justo antes de entrar, tomó un suspiro como de alivio y entró.

    Geras: Hola chicos, llegó por quien lloraban

    Geras entró y vio en la sala a Jezabel, Camila y a Santiago. Jezabel es la novia de Geras, con 24 años, es una chica de poca estatura, pelirroja y con unos ojos marrones pero brillantes. A pesar de ser un poco torpe a veces, es una mujer fuerte mentalmente y físicamente, que siempre está pendiente de su novio y hace lo que sea para protegerlo. Camila es una amiga de la infancia de Geras y novia de Santi. 27 años, 2 más que Santi y Geras, se caracteriza por tener rulos, pelo marrón y unos lentes redondos que recuerdan a los de John Lennon, y al igual que Jezabel, poca estatura. Siempre anda cerca de Santiago, ya que desde pequeños eran amigos, pero desde hace 3 años que ambos son novios. Santi (también llamado Elías por Geras) es un amigo que Geras conoció un tiempo corto luego de cortar relaciones con Castro. Lo conoció jugando un videojuego llamado Cave Game, y luego de hablar por el juego, se conocieron en la vida real y se hicieron grandes amigos. Casi la misma estatura de Geras (solo un poco menos), tiene el pelo ni largo ni corto, ojos verdes y una fortaleza mental incomparable.

    Jezabel: ¡¿Cómo estás, mi amor?! Escuché tu mensaje un rato después de que lo mandaste, tuve problemas con mi celular, y cuando lo escuché, salí directo a casa de Santi, no quería que te preocuparas si no me encontrabas aquí.
    Geras: Eres un encanto. Ya estoy aquí, ¿Verdad?
    Camila: Es bueno verte después de tanto tiempo. La otra vez dijiste que ibas a venir y no viniste.
    Geras: Les dije que no podía
    Santi: No te enojes Camila, cálmate jaja. ¿Viniste caminando o en taxi?
    Geras: Vine en un taxi, increíble que hayan aumentado la tarifa tanto.
    Santi: Bendito presidente… Un momento, casi me olvido, ¿Lo encontraste?
    Geras: ¿A Castro? No… fue raro, lo esperé y nunca apareció.
    Camila: ¿Castro? ¿Qué pasó con él?
    Jezabel: ¿Qué tiene que ver Castro con vos?
    Santi: Castro llamó a Geras para hablar…
    Geras: Y nunca apareció, y no creo que ya lo haga…
    Jezabel: Geras… ¿Qué tienes con Castro? Dijiste que ya lo conocías hace años.
    Camila: Es verdad, cada vez que lo ves o escuchas su nombre sientes como remordimientos
    Jezabel: Además, me hubieras dicho que él quería charlar con vos, mira si te hacia algo…
    Geras: Discúlpame, ¿Sí? Solo que… la historia que tengo con Castro es algo, difícil.
    Jezabel: Nunca nos dijiste por qué lo odias tanto, algunas veces has dicho que era un tonto, pero siempre cuando te preguntábamos de él, cambiabas el tema, ¿Tanto te molesta hablar de él?
    Geras: No tanto, solo que… fuimos amigos desde tengo memoria, él era como un mentor para mí, me enseñó un montón de cosas cuando era niño, y…
    Jezabel: Quiero saber que ocurrió entre ustedes dos. Y creo que Cami y Santi también, porque estoy más que segura que a nadie le contaste lo que te pasó.
    Geras: …De acuerdo, creo que tú, Camila y Santi se merecen una historia, pónganse cómodos.

    Camila, Santi y Jezabel se sentaron juntos en un sillón mientras que Geras en otro, Geras quedó pensando un buen rato, y luego empezó a contar.
    Hace más de diez años, había un pequeño niño, que se llamaba Geras. Él era un poco especial, era diferente al resto de los niños en su colegio. No porque nació con alguna deficiencia o algo, sino porque él tenía una visión diferente. Geras veía a sus compañeros de clase muy iguales entre sí, veía que tenían los mismos gustos, hacían los mismos gestos, hablaban de lo mismo, etc. El pequeño Geras trataba de ser diferente, ser único, la causa de estas acciones era que, para él, ser único era resaltar entre un grupo, la mayoría de personas que fueron únicas en el mundo, dejaron una huella importante y marcaron la historia. Geras pensaba que nació para dejar su propia huella en el mundo. El problema que se encontró nuestro pequeño, es que, al ser único y diferente con respecto a sus compañeros, es que ellos lo trataban algo raro. A veces lo veían diferente. Si a Geras no le gustaba una canción que a todos le gustaba, lo discriminaban, solo por ser “diferente”. Casi toda la niñez de Geras fue así. Un día, cuando tenía 10 años, salió del colegio, y estaba esperando a sus padres a que lo buscaran, pero mientras esperaba, un grupo de sus compañeros se le acercó, pero no para preguntarle algo, sino para molestarlo

    Tratas de ser diferente a nosotros, pero eso solo te hace ser más raro y más idiota. Solo eres un estorbo en la vida de los demás. No sirves para nada, no aportas nunca nada porque nunca estás de acuerdo con nada, solo eres un inútil.

    Esas fueron algunas de las palabras que sus “compañeros” de clase le daban, riéndose a la vez. Geras simplemente bajó la cabeza y estaba confundido y se preguntaba: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Qué les hice para que me odien?
    Geras no podía entender, simplemente no les dijo nada, mientras sufría las risas de los otros niños, y quedaba en ridículo frente a todos. Pero entre todas las personas ahí presentes que miraban y no decían nada, otro chico, más grande que Geras y los otros niños, apareció y les dijo a los niños:

    Chico grande: ¡Déjenlo en paz! ¿Por qué se ríen de él? Si él es diferente a ustedes está bien, al menos tiene el valor de ser quien quiere ser sin dejarse influir por las decisiones o gustos de otra persona. Ahora lárguense de aquí estúpidos niños.

    Ese chico más grande era Castro. Él tenía 15 años cuando conoció a Geras. Cuando éste conoció a Castro, vio en él la imagen de un protector, de un guardián, de un mentor, que lo podría ayudar con lo que sea.
    Castro: ¿Estás bien niño?
    Geras: Sí… gracias por alejarlos de mí y ayudarme.
    Castro: No hay de qué, ¿Cómo te llamas?
    Geras: Ge… Geras. Me llamo Geras.
    Castro: Buen nombre, yo soy Castro. Un gusto conocerte, mi amigo.

    Así fue como inició la amistad entre Geras y Castro. Una amistad que duraría 5 años, en la que ambos se cuidaron hasta que un hecho cambio su relación y la vida de ambos para siempre.


    Hace diez años, una mañana del 27 de Julio del año 2000, Geras se despertó, al despertarse, escuchó su celular que sonaba y cuando lo atendió, era su mejor amigo en ese entonces.

    Geras: Hey hermano, ¿Qué sucede?
    Castro: ¿Cómo estas, hermanito? Mira, necesito tu ayuda hoy a la noche. Voy a ir a la casa de un tipo a buscar algo, pero necesito que vengas conmigo.
    Geras: ¿Qué clase de ayuda necesitas?
    Castro: Necesito ir a la casa de un amigo, pero necesito que vos te quedes en el auto y me avises si viene alguien sospechoso.
    Geras: ¿Alguien sospechoso? ¿Cómo quién?
    Castro: Algún auto que vaya medio lento… la policía también puede ser.
    Geras: ¿Por qué la policía?
    Castro: Voy a buscar un par de cosas de éste amigo mío, y no quiero que la policía nos detenga y se llevé las cosas
    Geras: Un momento, ¿Es algo ilegal?
    Castro: No, para nada, son solo un par de cosas que necesito. Nada ilegal, pero ya sabes cómo es la policía, les parece un poco sospechoso y se llevan tus cosas sin dudarlo
    Geras: Está bien… te ayudaré.
    Castro: Gracias hermano, como a las 8 de la noche paso por vos
    Geras: Perfecto. Por cierto, ¿Dónde iremos?
    Castro: A Malibú, será un largo viaje, pero valdrá la pena
    Geras: De acuerdo.

    Cuando fueron las 8 de la tarde, Castro vino a la casa de Geras. Geras siempre vivió en la misma casa toda su vida con sus padres en el distrito Prensa. Siempre fue un barrio tranquilo, hay algunas pandillas, pero no tienen rivales, viven de forma relajada y no molestan a nadie. Geras se subió al auto y fue con Castro a Malibú a buscar aquello que su amigo necesitaba. Geras también aprovechó durante el trayecto para admirar las vistas; era la primera vez que salía de la ciudad a otras partes del estado.

    Geras: Así que… ¿Quién es este tipo con el que vas a tradear?
    Castro: Es un viejo, pero era amigo de mi padre, y hace poco hablé con él. Le voy a comprar un par de cosas que nos pueden ser de utilidad
    Geras: De acuerdo… ¿Queda mucho?
    Castro: No, Malibú está a dos kilómetros ya. Estamos cerca.

    Luego de un par de minutos, el dúo llegó a destino. Se trataba de una casa ni grande ni pequeña, que estaba un poco distanciada del resto de las casas en la ciudad.

    Castro: Ok, llegamos. Espérame acá, si ves que viene alguien, pégame un grito, ¿Dale?
    Geras: Como un halcón.

    Castro bajó del auto, procedió a mirar algo en su celular durante un par de minutos y entró por la puerta de la casa. Nadie le abrió, simplemente abrió la puerta como si no tuviera cerradura.

    Geras: ¿Cómo puede que entró por la puerta de adelante si nadie le abrió? Hmmm, que extraño.

    Geras miraba cada tanto la carretera, pero ningún auto pasaba. Miró el reloj de su celular y eran las 22:42.

    Geras: Que suerte que mamá y papá me dejaron salir con Castro tan tarde, raro de ellos. Le tienen confianza por suerte.

    Pasó un buen rato, Geras miró de nuevo su celular y marcaban las 22:48. Se quedó pensando que estaba haciendo con ese tipo

    Geras: ¿Estará hablando?

    Un poco impaciente y un poco preocupado, Geras bajó del auto y fue directo a la casa a buscar a Castro. Pero cuando estuvo a punto de tocar la puerta, se escuchó un ruido raro, como un golpe. Geras se asustó, pero necesitaba entrar, tal vez Castro estaba en problemas. Empujó la puerta y vio que estaba abierta, entonces entró a la casa. Dando pasos suaves y sigilosos, trató de buscar a Castro, pero sin llamarlo. No sabía que pasaba adentro de la casa así que debía tener cuidado. Subió las escaleras y empezó a escuchar un ruido raro. Cuando se asomó por un costado al subir, pudo ver algo que le heló la sangre: Era Castro, pero Castro estaba apuñalando al dueño del hogar, era un anciano, que parece que trato de defenderse y no pudo ante la fuerza de Castro. Geras quedó en shock, pero pudo reaccionar para bajar las escaleras sin hacer ruido. Salió de la casa aterrado y Castro no lo escuchó por suerte. Al salir, sintió ganas de vomitar, pero no pudo, quedó mareado por un instante. Un momento después, Castro salió por la puerta con una mochila. El miedo que Geras sintió se transformó en rabia por un instante.

    Castro: Maldita sea, tenemos que irnos, el hijo de perra me tendió una trampa y la policía viene para acá. Si hubiera sabido como desactivar la alarma…
    Geras: ¡¿LO MATASTE?! ¡¿QUÉ DEMONIOS HICISTE?!
    Castro: ¿Qué? ¿De qué hablas?
    Geras: ¡TE ACABÓ DE VER COMO MATASTE A ESE VIEJO! ¡¿Y QUE TIENES EN LA MOCHILA?!
    Castro: ¿Me viste?... Mierda, lo que tengo es nuestro pago que nos merecemos. Maldito viejo no tuve por qué confiar en él.
    Geras: ¿Y por qué tengo que confiar yo en ti ahora?
    Castro: Mira Geras, ya habrá tiempo de hablar en otro momento, ahora tenemos que escapar antes que venga la maldita policía.
    Geras: No, escúchame bien, ahora nos metimos en un gran lío, ¿Qué haremos ahora con el cuerpo? ¿Y si nos identifican como los que asesinaron a ese tipo?
    Castro: Si no nos vamos de aquí ahora, nos atraparan a ambos.
    Geras: ¡ME ACABAS DE USAR PARA HACER ALGO TOTALMENTE DESQUICIADO! ¡¿NO TE DAS CUENTA LO QUE HICISTE?! ¡MATASTE Y ROBASTE A UN TIPO QUE A JUZGAR POR LAS COSAS DE SU CASA Y LO QUE ROBASTE, ES BASTANTE IMPORTANTE!
    Castro: ¡O NOS VAMOS AHORA O TE QUEDAS SOLO!
    Geras: Hijo de…

    Geras no pudo terminar su frase porque a lo lejos ambos escucharon sirenas de policía.

    Castro: Como quieras. Volverás a estar solo ahora.

    Castro ignoró a Geras, corrió en dirección a las montañas y se perdió entre el follaje. Geras quedó tonto pensando lo que acababa de pasar, pero ni lento ni perezoso, corrió hacia el auto y lo encendió.

    Geras: Mierda… ¡VAMOS! Qué bueno que papá me enseñó a conducir…

    Geras sacó el freno y condujo en sentido contrario a dónde venían las sirenas de policía y luego tomó un camino alternativo hacia la ciudad.
    Luego de un buen tramo conduciendo, Geras tomó un camino de tierra alejado y llegó a una cabaña abandonada, que tenía un par de motos todoterrenos estacionadas. No vio a nadie cerca, pero optó por cambiar de vehículo. El auto que estaba usando eran pruebas de quienes estuvieron en la casa del anciano. Antes de bajar del auto, apoyó su cabeza contra el volante, dio un gran suspiro y bajó del auto. Lo que pasó para él era inexplicable. Sacó un bote de gasolina del baúl del auto y procedió a rociarlo por todos lados. Luego sacó una caja de fósforos de la aguantera, prendió uno y vio como el vehículo se consumía en llamas de a poco. Geras no hizo ningún sonido, nada. Sin pensarlo, tomo una de las motos, alteró los cables que tenía, la encendió y partió hacia la ciudad.
    Llegó a casa a las 00:43, cuando tocó la puerta, sus padres abrieron preocupados. Geras entró y sus padres le preguntaron qué es lo que había pasado. Su hijo les contó todo. Sin mentirles, porque no podía hacerlo.
    Así fue como Geras conoció a Castro como su amigo por última vez.



    Geras: Eso es toda la historia que tuve con él…
    Santi: Demonios… no sabía que iba a terminar siendo así.
    Jezabel: Yo… wow…
    Camila: Castro… desgraciado… ¿Qué se robó?
    Geras: Resulta que lo que llevaba en esa mochila eran cosas valiosas, lo que probablemente hizo fue vender todo y con el dinero moverse a Washington D.C. Ahí con el dinero empezó sus estudios de abogacía y ahora está como presidente…
    Camila: ¿Su plan siempre fue ser presidente?
    Geras: No lo creo, pero lo debió pensar tiempo después. Castro siempre ansiaba con tener mucho poder, y parece que comprendió que, si eres el presidente de los Estados Unidos, te vuelves una de las personas más poderosas del planeta.
    Jezabel: Es un loco…
    Geras: Solo quiero ver sus acciones ahora… que hará siendo el presidente.
    Santi: No lo tientes, no lo busques, puede ser peor para ti.
    Geras: Puede ser… Bueno, podemos hacer otra cosa ya que estamos aquí, ¿Verdad? ¿Qué tal una película o un juego?


    Los chicos estuvieron un buen rato jugando en casa de Santi. Luego de un tiempo, Geras y Jezabel se fueron. Se tomaron un bus para ir cada uno a sus casas.

    Jezabel: ¿Sabes? Creo que Santi tiene razón…
    Geras: ¿De qué hablas?
    Jezabel: De qué… ha pasado 10 años de todo eso, tal vez es momento de que dejes ir el pasado, ya no ganas nada acusándolo de haber matado a un tipo que ya nadie recuerda seguramente, ya no tiene sentido. Tú tienes una vida normal, no tienes nada que te moleste. No busques problemas con él, puede ser peor.
    Geras: Creo… que tienes razón. Tengo una buena vida, te tengo a ti.
    Jezabel: Jsjs… bien jugado.
    Geras: Tengo mis momentos…


    Ambos viven en el mismo barrio, Geras acompañó a su novia a su casa, se despidió y luego llegó a la suya. Geras saludó a sus padres al llegar.
    Cuando terminaron de cenar, Geras quiso hablar con su padre.

    Geras: Pa… ¿Alguna vez tuviste que soltar algo pesado de tu pasado?
    Friedrich: ¿De mi pasado? Pues… hace tiempo tenía un amigo llamado Chuck, él murió haciendo lo que más le gustaba… me costó muchísimo aceptar que murió, pero tuve que aprender a dejar atrás el pasado, aceptarlo, porque si no lo hacía, me iba a seguir doliendo. Es como una herida que no dejas que cicatrice, la seguís tocando y es peor para ti.
    Geras: Lo entiendo… gracias padre.
    Friedrich: ¿Hay algo que te ocurre?
    Geras: No… está bien, solo me surgió la pregunta por un programa… era malo, pero me dejó esa duda si te pasó alguna vez.

    Geras ayudó a su madre a limpiar los platos y utensilios y cuando terminó miró el busto del demonio que estaba colocado sobre la chimenea. Ésta vez, sentía algo extraño mirando a la estatuilla, pero no le dio mucha importancia, y fue directo a dormir. Geras quedó pensando por un momento antes de dormirse…

    Geras: Ya veremos que hará… no busques problemas con él nada más…


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    Si les gusto este capitulo, no olviden compartirlo con sus amigos, un saludo cordialmente, Geropio~